Nunca hay que negarse a una buena historia

por Valeria Castro

Todo comienza con una idea, un plan de viaje, un simple bosquejo escrito en un pedazo de papel que, de a poco, se convierte en la experiencia de tu vida. El viaje comienza antes de abordar el avión, antes de hacer las mochilas e, incluso, antes de comprar los boletos: comienza cuando decides abrirte a nuevas sensaciones. Lo mejor de todo, es que no termina cuando regresas. El plan de viaje no terminará nunca, porque en tu interior, siempre seguirás agregando bosquejos a ese pedazo de papel.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Yo tengo una cosa clara en esta vida y es que no quiero llegar a ser como aquellos que solo trabajan para pagar cuentas y vivir el día a día como nos han hecho creer que se debe vivir. No es fácil renunciar a las comodidades, por miedo a creer que no lo vamos a lograr. Yo dejé mi maleta de ruedas y me puse la mochila al hombro. Fue el mejor cambio que pude haber hecho en la vida.

En dos meses viajando, vivimos experiencias maravillosas. Más allá de la foto para decir “yo estuve allí”,  conocimos gente, pueblos, vidas distintas a las que nosotros estamos acostumbramos a ver. La riqueza de la gente y de sus culturas, sus olores, sus comidas, sus colores… Son tantas cosas, que jamás hubiese podido dimensionar que eran como las viví, ni aunque me las hubiesen contado.

El mejor consejo, el mejor legado que en esta vida se puede dar a alguien es ser libre. La libertad tiene como consecuencia la felicidad en su más pura expresión.

Mi viaje por el Sudeste de Asia me permitió conocer Singapur, Malasia, Tailandia, Camboya, Indonesia y Vietnam. Me enamoré de su gente, de su simpleza, de su manera de ver la vida y aprendí a ver que la felicidad está más allá de lo que tocamos con nuestras manos; la felicidad se siente en cada sonrisa, en cada mirada, en el aire, en sus playas, en todo lo que se ve y se respira.

Como turista siempre vas a querer ir a los cientos de templos, pero al cabo de unas semanas quizás termines por cansarte de visitarlos todos. Como viajero, basta con pasar horas en uno solo, y ese momento único es el que recordarás por el resto de tu vida.

Sólo nos falta tener la fuerza para dejar entrar la valentía y dejar de lado el miedo. Debemos convencernos de que podemos llegar lejos y atrevernos a viajar 37 horas, olvidando que nos dan miedo los aviones, para averiguar que no somos los únicos que creemos que juntarnos al otro lado del mundo puede ser una experiencia enriquecedora. No dejemos que la vida se nos pase, tomemos las riendas de lo que realmente queremos ser. Como dice un gran amigo: “nunca hay que negarse a una buena historia”. Si tienes dudas en hacer o no hacer una aventura, piensa en cómo vas a contarla después y eso te dará el impulso para atreverte.

¡Apoya a nuestra comunidad compartiendo este post!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s